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Desde el 1º de diciembre, la Facturación Electrónica (FE) pasará a ser obligatoria para todas las empresas que al cierre de ejercicio anual del 2019 hayan superado en facturación total sin IVA las 305.000 UI. Esto quiere decir que hayan facturado alrededor de $ 1.200.000 o $ 100.000 mensuales en promedio. Cambiar a este régimen no solo es muy sencillo, sino que además tiene múltiples ventajas. Por un lado, la DGI establece un importante beneficio fiscal. Las nuevas empresas, empresas Literal E y aquellas empresas cuya facturación al cierre del ejercicio anterior no haya superado las 750.000 UI (unos $ 3.000.000 aprox.) tendrán un reintegro sobre el costo del servicio de Facturación Electrónica contratado de hasta 80 UI mensuales ($ 349), en forma de créditos fiscales. (Montevideo Portal)

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